Crítica de 'Shame'
Presentada
en el Festival de Venecia, y luego del revuelo que se generó a partir de la
postura tomada por Cinemark de no exhibir la película argumentando su gran
cantidad de contenido erótico -una medida altamente absurda-, vi ‘Shame’, de Steve McQueen (‘Hunger’).
Brandon
(Michael Fassbender), un ejecutivo que vive en Nueva York, es adicto al sexo.
Seduce mujeres para satisfacerse, mira pornografía, contrata prostitutas, se
masturba… Pero eso lo transforma en un ser vacío; sus relaciones son pasajeras,
y se encierra en su propio mundo.
Hasta
que la aparición de su afligida hermana (Carey Mulligan) complica las cosas,
cuando lo “obliga” –casi no le quedaba otra alternativa al pobre Brandon- a
permanecer en su casa. Su
presencia marca un quiebre. La tensión sexual aun más latente, ¿el posible
incesto? pertinentemente en cada encuentro. La escena donde ella irrumpe en su
habitación es notable.
El
que mayor cantidad de elogios debe recibir es Michael Fassbender -un gran actor-,
quien fue premiado en el Festival de Venecia. Su representación lo exige
constantemente, tanto física como emocionalmente, y él es capaz de llevar de
manera magistral todo el peso de la película.
McQueen muestra un gran talento
en la utilización de los planos en función de la historia –en los primeros 10
minutos, excelentes, no hay diálogos- y destreza en el manejo de los tiempos. Más allá de
algunos pequeños reparos que se le podría hacer –la construcción del personaje
de la hermana no es del todo buena, por ejemplo-, ‘Shame’ merece ser vista.
Muy buena




